Una Caguama bien helodia...
No me importa que el país se esté cayendo, ni que le deba a los bancos lo que no tengo.
Basta con que el gas carbónico me deje un poco más ronca y débil la voz y la maravillosa mezcla de cereales llegue a mi sangre para hacerme olvidar la miseria.
Ahhhhhhh!
Salú
viernes 5 de septiembre de 2008
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