¿Cómo fue? Pues resulta que se presentó la novela de ciencia ficción “El Manuscrito Florentino” escrita a cuatro manos entre mi talentosa amiga y colega, la maestra Blanca Mart y yo. Ni la busquen, se editó en el sello de Blanca, “Ediciones El Taller” y fue más un hecho de orgullo y constancia, que comercial, se imprimieron 200, que pronto fueron a parar a las manos de amigos y especialistas.
Al finalizar el cóctel, algunos de los invitados, contagiados por la presentación, el entusiasmo de Blanca y la admiración a nuestra novela, me invitaron a La Castellana, una cantina muy elegante, en la que degustamos cerveza, buenos tragos y sabrosos manjares. Mientras las horas corrían, los familiares, y los amigos que tenía que levantarse muy temprano para ir a trabajar se fueron retirando. Y yo me quedé con mis recientes fans, así que las negras modelo, el vodka y el ron hicieron su tarea. En alguna parte de aquella conversación se comentó que yo nunca había ido a un Table Dance, así que uno de aquellos jóvenes, se decidió: “Vamos yo te invito un baile”. Me dio miedo, pero no podía decir que no. Y en plena madrugada nos lanzamos. Dos lugares, uno sórdido y otro “VIP”, pero que en su esencia son lo mismo, simples prostíbulos; table dance es la manera contemporánea de decir lo que antes era congal, cabaret, casa de mala nota… putero.
Pensaba que sería como en peli gringa; las chicas bailando, intocables, y hombres solos tomando en la obscuridad. Para nada, nomás entrando y las chicas lanzándose como jauría: “Vente papi, ¿no te gusto? ¿No me invitas una copa? Vaya que estaba pasado de época, yo imaginaba cincuentonas de cuerpos flácidos, con maquillajes grotescos, con ojos inyectados de mota y alcohol, y me encontré chicas muy jóvenes, y muy bellas, verdaderos sueños, vestidas de colegialas, de diablas, con minivestidos, topless o en bra y panty, mirándote con deseo, nomás de acordarme trago gordo, luchando por sentarse en tus piernas y agarrarte a besos, mientras te ponen las manos en sus piernas, en su pecho, prometiéndote los más supremos placeres que el sexo puede ofrecer.
Claro que todo mediante una cuota que va de los 300 a los 4,000 pesos, según chica, lugar y placer escogido.
Para entonces mi mecenas se había convertido en un ebrio lujurioso, que acariciaba a cuatro chicas a todo lo que le daban las manos y había olvidado aquella promesa en beneficio de su placer personal.
Así que ahí me tienen, soportando el suplicio del asedio de rubias y morenas, chiquitas y grandotas, que en cuanto sabían de mi condición de mirón, cambiaban de reinas de lujuria a trabajadoras cansadas que sólo querían un trago de agua y un cigarro, puesto que “no había clientes pa´trabajar” como dice Pedro Navaja. Y así pasé la noche, conversando con algunas de ellas, tomando algunas cervezas, no tenía para más, y maravillándome y aterrorizándome de aquel mundo. Salí con los primeros rayos de sol, cuando ya había micros para ir al metro, desvelado, medio crudo, desempleado y con una sensación amarga.
Fue buena experiencia, pero no pienso volver: porque se necesita mucho dinero para pasársela bien, porque me da miedo que me peguen algo, quizá no SIDA, pero hay cientos de enfermedades más y ¡sabe Dios con qué clase de enfermos se acuesten las chicas! Y por mi romántica idea de que el amor y el sexo van juntos y no me entra aquello de “Si quieres, esto, aquello y aquellito, la tarifa es de 500 por hora, más tragos y hotel”.
También porque me entristeció ver mujeres tan bellas, tan guapas, tan jóvenes, de cuerpos tan extraordinarios, dedicadas en cuerpo y alma a la prostitución.
Me enfureció la doble moral, la hipocresía máxima de la sociedad, que por una lado tiene una televisión con mujeres rosas e irreales, con un pop con estrellas pendejísimas, y por otro fomenta y protege congales y lenones que ganan cientos de millones a costa de la vida, el cuerpo y la sangre de las chicas que ahí se ganan la vida.
No juzgo a parroquianos ni a las sexoservidoras, puesto que todos llevan en el corazón el secreto de porque les gusta estar ahí, ni soy gobierno para por un lado hablar de derechos para las mujeres y por otro besarles las patas a los jerarcas católicos y dictar leyes medievales contra el aborto.
Así es la vida, mientras unos sueñan en juntar sus pesos para irse a gozar de las luces, del perfume, de los cuerpos de las chicas. Yo quisiera juntar para comprarme los carritos y los aviones que hace muuucho tiempo no compro, porque las mujeres hace tiempo que decidieron ya no entrar a mi vida, pero eso es otro tema.
martes 24 de noviembre de 2009
martes 10 de noviembre de 2009
Ahh de la soledad
Ahh de la tristeza
Está bien, sé que no debí abandonar este foro por tanto tiempo, pero yo, a diferencia de otros autores, no puedo escribir cuando la preocupación y la tristeza me agobian ¡y vaya que se ensañaron conmigo ambas! Entre dejar de pagar la renta y dejar el depto, la manera de guardar todos mis modelos y muñecos, entre la alternativa de regresar a a casa de mis papás o irme a vivir con los compas, entre que no encuentro ninguna mujer...
Entre tanta confusión, la musa huyó a mentes que pudieran ocuparse de la literatura y no de sólo sobrevivir.
Hoy, al menos llegué a un arreglo con el casero, sirvieron los 6 años de pagar siempre puntual, y puedo abonarle cada vez que tenga. Por lo demás sigo el camino de esté país; es decir, la incertidumbre...
Ahh de la tristeza
Está bien, sé que no debí abandonar este foro por tanto tiempo, pero yo, a diferencia de otros autores, no puedo escribir cuando la preocupación y la tristeza me agobian ¡y vaya que se ensañaron conmigo ambas! Entre dejar de pagar la renta y dejar el depto, la manera de guardar todos mis modelos y muñecos, entre la alternativa de regresar a a casa de mis papás o irme a vivir con los compas, entre que no encuentro ninguna mujer...
Entre tanta confusión, la musa huyó a mentes que pudieran ocuparse de la literatura y no de sólo sobrevivir.
Hoy, al menos llegué a un arreglo con el casero, sirvieron los 6 años de pagar siempre puntual, y puedo abonarle cada vez que tenga. Por lo demás sigo el camino de esté país; es decir, la incertidumbre...
miércoles 22 de julio de 2009
Como San Antonio
Si no han leido "La tentación de San Antonio" de Flaubert, se han perdido se una las obras más geniales de la literatura mundial. El texto, que a la primer lectura pudiera parecer un alucine, es, una vez pasado por el tamiz de la experiencia y el saber, ¡una maravilla! Flaubert se tardó como 30 años en escribirla.
El caso que siento como San Antonio, sólo y pobre. Ahora hasta esos sueños en los que se mezclan la concupsicencia y el mundo onírico me asaltan, sueño con mujeres, con muchas, con sus cuerpos, aunque nunca puedo tener relaciones con ellas, ni en sueños.
No cabe duda que la crisis nos puede llevar hasta estos estados alterados. Como no me alcanza ni pa la caguama, me conformo con los arrebatos del hambriento místico, que en sus alucines, yo sí, puedo advertir la santidad y el vacío. Ahora comprendo a Orígenes a Agustín, a Benito, a Valentín, a Dulcino, a los valdenses, a los cátaros. a los adamitas.
Agnus Dei qui tollis peccata Mundi, Miserere Nobis.
El caso que siento como San Antonio, sólo y pobre. Ahora hasta esos sueños en los que se mezclan la concupsicencia y el mundo onírico me asaltan, sueño con mujeres, con muchas, con sus cuerpos, aunque nunca puedo tener relaciones con ellas, ni en sueños.
No cabe duda que la crisis nos puede llevar hasta estos estados alterados. Como no me alcanza ni pa la caguama, me conformo con los arrebatos del hambriento místico, que en sus alucines, yo sí, puedo advertir la santidad y el vacío. Ahora comprendo a Orígenes a Agustín, a Benito, a Valentín, a Dulcino, a los valdenses, a los cátaros. a los adamitas.
Agnus Dei qui tollis peccata Mundi, Miserere Nobis.
viernes 17 de julio de 2009
Para leer el siguiente texto
Antes de leer el siguiente texto deben conseguir la rola "Innocence" del disco Personal Mountains, con Keith Jarret y Jan Garbarek. Después, con la debida entonación, leerla con pasión y una pizca de desilusión, a quien ustedes escojan.
El poema se titula:
“Te juro que tú me gustas muchísimo más”
(Dedicado a Anita y Torres, Lucero Fernández y Gaby Boo)
Lo malo es que no puedo probarlo,
no me creerías aunque me sacara la carne,
aunque jurara por Dios,
aunque renunciara a Satanás.
¿Si te dijera que deseo perderme en tus ojos,
en tus pechos?
¿Me creerías?
Pensarías que es mi último recurso,
mi última tabla.
No tendrías ganas de naufragar conmigo.
Con una sonrisa me dirías: “No”.
Después voltearíamos a diferentes direcciones...
Tú esperando algo mejor,
yo sólo esperando...
El poema se titula:
“Te juro que tú me gustas muchísimo más”
(Dedicado a Anita y Torres, Lucero Fernández y Gaby Boo)
Lo malo es que no puedo probarlo,
no me creerías aunque me sacara la carne,
aunque jurara por Dios,
aunque renunciara a Satanás.
¿Si te dijera que deseo perderme en tus ojos,
en tus pechos?
¿Me creerías?
Pensarías que es mi último recurso,
mi última tabla.
No tendrías ganas de naufragar conmigo.
Con una sonrisa me dirías: “No”.
Después voltearíamos a diferentes direcciones...
Tú esperando algo mejor,
yo sólo esperando...
jueves 16 de julio de 2009
Epígrafe equivocado
“A una lobita feroz”,
por favor no piensen mal de mí,
me arrepiento públicamente
fue un error de dedo
un error de vida
esa dedicatoria pertenece a otro hombre
a otra dimensión
no sé por qué está ahí.
no sé a qué se refiere.
olvídenla, no la miren, ignórenla.
Olvídenme.
por favor no piensen mal de mí,
me arrepiento públicamente
fue un error de dedo
un error de vida
esa dedicatoria pertenece a otro hombre
a otra dimensión
no sé por qué está ahí.
no sé a qué se refiere.
olvídenla, no la miren, ignórenla.
Olvídenme.
lunes 13 de julio de 2009
Recuerda cuerpo
Cuerpo, recuerda no solamente cuánto fuiste amado,
no sólo los lechos en que te acostaste,
sino también aquellos deseos que por ti
brillaban en los ojos manifiestamente,
y temblaban en la voz -y algún
obstáculo casual los hizo vanos.
Ahora que todo ya está en el pasado,
parece casi como si a los deseos
aquellos te hubieses entregado -cómo brillaban,
recuerda, en los ojos que te miraban;
cómo temblaban en la voz, por ti, recuerda, cuerpo.
Cavafis
no sólo los lechos en que te acostaste,
sino también aquellos deseos que por ti
brillaban en los ojos manifiestamente,
y temblaban en la voz -y algún
obstáculo casual los hizo vanos.
Ahora que todo ya está en el pasado,
parece casi como si a los deseos
aquellos te hubieses entregado -cómo brillaban,
recuerda, en los ojos que te miraban;
cómo temblaban en la voz, por ti, recuerda, cuerpo.
Cavafis
jueves 9 de julio de 2009
Porque amo mi laptop

Mi estimado Compa Torres alguna vez me reprochó el inocultable amor que le tengo a mi laptop, pues cierta ocasión; teniendo a 25 centímetros a una chica de generosas medidas, yo preferí a la máquina y presté sólo la atención mínima a la nena, que pudiera haber sido la mujer de mi alma.
Sin embargo, una vez terminada la reunión, cuando ya se había marchado la hermosa, y voluptuosa morena, y en puntos troles pude responderle a mi Compa:
Yo.- (visiblemente borracho) Mi Compa, ¿tú… tú, crees que la reina en cuestión me podría acompañar 24 horas seguidas de cchchheela… como shií lo ha hecho mi Toshiba Satellite? Sin duda que no, ella… ella, como muchas otras, sólo ve a un méndigo viejo borracho y decide no volver. Mientras que mi reluciente máquina estará aquí hoy, mañana, pasado, la próxima semana y así hasta que la obsolencia tecnológica nos separe. Ella guarda mis escritos, mi música y mis secretos.
(Y me imagino que una mujer también, pero por el momento no aparece).
Así que cada noche la admiro, la pulo, le doy un besito y le agradezco. Porque ¿Qué haría sin ella? Ni música, ni juegos, ni Word”.
Mi Compa quedó en silencio, y después de unos momentos contestó:
“Desde ese punto de vista tiene usté razón, salú Compa”.
Y seguimos cotorriando y brindando, pero los temas tocados no pertenecen a este espacio, pero están guardados en mi laptop.
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