A mi padre, Federico Alba, y su amorosa memoria
Hola ¡Feliz 2011! Hace tiempo que no andaba por acá, desde que me hice fanático de Tuiter, es muy bueno, pero allá no se pueden poner textos largos, como el que acá pondré para estrenar año.
Este relato lo escuché de niño, de labios de su protagonista, un amigo de Don Federiquito Alba que le decían “El marris”, quizá por cachetón y fornido, o porque hablaba muy fuerte. El amigo en cuestión tenía un camioncito y se dedicaba al transporte de plantas de ornato, sencillas o exóticas, entrar a la parte trasera de su camión era como entrar a la selva, además traía en la guantera una .45 para que lo librara de todo mal, fue la primera vez que toqué un arma.
Además presumía de conocer casi todo el país por carretera, lo que en aquellos años era una hazaña.
Así que una vez que mi papá le invitó un café en la casa nos contó la siguiente historia, que nunca olvidé, y que ahora transcribo para ustedes.
“Andaba yo por Oaxaca, por Veracruz, en esa zona inexplorada que se llama “Los Chimalapas” (en 1969 era como el Amazonas) y no me acuerdo a dónde quería llegar rápido, así que agarré un atajo, que según yo me ahorraría medio día, pero aquel camino con el tiempo se convirtió en una simple zanja llena de lodo por la que era difícil avanzar. Ya de tarde llegué a un pueblito y me dijeron que todavía me tardaría como 4 horas en atravesar la selva, pero que mejor no lo hiciera, porque allí vivían a quienes no les gustaban los extraños y sus camiones que sólo iban a robarse la selva y que ellos salían de noche y más me valía no conocerlos.
No me reí, por respeto a sus creencias, pero les dije que no se preocuparan, que a mí no me espantaba nada (y traía la .45 lista) Además ¿Qué podía ser? Ni modo que caníbales y si se trataba de jaguares, o víboras u otras cosas, pues bastaba con cerrar el camión y a ver cómo abrían los méndigos. Me invitaron a cenar, y me volvieron a rogar que no me fuera, que ya era de noche, que caería neblina y podía voltearme. Pero de nuevo les agradecí sus atenciones y me subí al camión.
¡Y qué noche! Al principio estaba llena de estrellas, pero al pasar el tiempo fue cayendo la niebla, al grado de que después de una hora consideré que no podía seguir adelante, sin peligro de sufrir algún accidente. Salí del camión y escuché la selva viva, como sólo los que la han escuchado saben a qué me refiero, oriné al lado del camión y me dispuse a dormir. No prendí las luces porque por aquel camino yo sabía que nadie se atrevería a esas horas. Sólo dejé una diminuta rendija para que no entraran alimañas, corté cartucho y me acomodé en el asiento para dormir…
Desperté en la madrugada, porque escuché ruidos, no eran gruñidos, ni golpes de algo pesado, sino como niños, que corrían por la lona y el techo de la cabina, ¿pero niños ahí y a esa hora? A lo mejor soñaba, y decidí no investigar, pero comenzaron a tocar las puertas y a decir algo que no entendía, mientras seguían las risas, cosa rara, la selva estaba terriblemente callada, ni los sapos se escuchaban, y me dio miedo, se me erizó el cabello y me quedé paralizado, escuchando aquel alboroto, pensando que tenía una pesadilla y viendo las estrellas a través del parabrisas y bañado en sudor por el miedo y el calor. Nunca quise asomarme a averiguar que hacía aquellos ruidos…
Hasta que ahí, subido en el parabrisas lo vi, un hombre diminuto, que se reía y algo me decía mientras me hacía señas con las manos de que me acercara, vestido así como pintan a los mayas… ¡No señor Federico, yo creo que hasta me ganó! Me aterroricé, no me acordé de la pistola ni de nada, ni gritar podía, cerré los ojos y me voltíe contra el asiento y me puse a rezar de que no se metieran al camión.
Con el tiempo las risas y el ruido se acabaron. Cuando salió el sol, junté valor para salir y vi las huellitas que habían quedado por todos lados. Me subí al camión y me regresé, no quería que me volviera a agarrar la noche ahí.
Y los señores del pueblo cuando me vieron todo desencajado, se rieron: “Ya ve, le dijimos que a los chaneques les gusta espantar a los que no son de acá, se lo dijimos. No se preocupe, no le hubieran hecho nada, a menos que usted los lastime, pero eso sí, que sustos pegan. Se me hace que no le hicieron porque vieron que usted no se robaba nada de la selva. Véngase a echar un trago pal susto”.
Y sí señor Federico, me tomé el trago y regresé a Veracruz y prometí que nunca volvería por esos lugares, de veras señor Federico, yo vi y escuché a los chaneques, no digo mentiras, y la verdad no quiero volver a verlos”.
Aquella narración me aterrorizó durante mi infancia. Siempre creí en él, al pasar los años elaboré la teoría de que los chaneques se regresaron a las cuevas, porque los blancos les destruyeron sus selvas y sus tesoros, los cocodrilos, los jaguares, las anacondas, y no podían contra las armas y la maldad del hombre. Alguna vez visité la selva con una ecóloga que… (eso es otra historia), y tenía la esperanza de escuchar aquellas voces, pero no vi ni escuché nada.
Nunca volví a ver al “Marris”.
Cine, literatura, pedazos de vida... todo narrado desde las calles de la ciudad más peligrosa del mundo
miércoles, 19 de enero de 2011
viernes, 28 de mayo de 2010
Tengan miedo... mucho miedo
Pronto:
Mis top list de todo; libros, pelis, música, mujeres, seres maravillosos, desgraciados que nunca olvidaré, paseos, comida, fiestas, en fin...
Quizá tú seas uno de estos personajes.
Ya era tiempo ¿O no?
Mis top list de todo; libros, pelis, música, mujeres, seres maravillosos, desgraciados que nunca olvidaré, paseos, comida, fiestas, en fin...
Quizá tú seas uno de estos personajes.
Ya era tiempo ¿O no?
miércoles, 26 de mayo de 2010
Excursión a Los Dínamos
No recuerdo bien, debe haber sucedido a fines de los 60 o principios de los 70. Entonces llegar a esa zona no era tan fácil.
Nos levántabamos como a las 8, mi mamá nos daba un vaso de leche, un pan y su bendición, y salíamos rumbo a Tacubaya, de ahí salía un camioncito que llegaba al zócalo de la Magdalena Contreras, que entonces lucía como un pueblo lejano e idílico, para entonces ya eran las 11 de la mañana. Ahí debía esperar uno el otro camión que salía a los Dínamos, que lo hacía cada media hora, y los domingos estaba lleno de gente, así que cuando salía, los paseantes, jóvenes casi todos, se lanzaban como estampida para alcanzar lugar, sin importarles los dos chamacos y su papá que también querían subirse. No sé cómo, pero siempre lográbamos subir, aunque jamás alcánzabamos asiento. Y luego venía el lento, bello y espectacular ascenso por aquellos enormes bosques y barrancas, siempre me horrorizó la idea de que al camión le fallaran los frenos y fuéramos a dar al fondo de aquellos insondables barrancos.
Cuando por fin llegábamos al primer Dínamo, entonces era hora de alcanzar la cima, y ni tardo ni perezoso, mi papá emprendía la subida a paso veloz, mientras yo y el Tomis, ibámos atrás de él sacando la lengua y pregúntandonos por qué caminaba tan rápido. Después de una hora, más o menos, llégabamos a cima y contemplabámos la ciudad desde la quietud de ese lugar, recuerdo el viento fresco, el olor a pino, la quietud, ¡el paraíso! De bajada ya era otra historia, porque entonces mi papá nos enseñaba las características de las plantas, del río, de los insectos, a beber agua pura de las rocas, a mirar el cielo, a cuidar el paso... sin duda que nos enseñó a amar la naturaleza, tal y como él lo hacía. Yo me sentía feliz imaginando que estaba en el terciario y que de pronto vería un caballito prehistórico, o un dyatrima, o un platibelodón, en aquel bosque precioso en el que rara vez veíamos o escúchabamos a alguien a lo lejos. Jamás nos perdimos, porque mi pápá era experto en eso de caminar por el bosque. Una vez vueltos al inicio, el olor de la leña y lso comales hacía agua la boca, cuando Don Federiquito llevaba lana nos compraba unas y un chesco y sí no, era tiempo de sacar las tortugas de queso de puerco con frijoles que había preparado mi mamá y admirar la pared rocosa, mientras mi papá platicaba con los chavales acerca del mejor método de escalada y de cómo él casi se muere en ese intento.
Llegábamos a nuestra casita de noche, todos sudados y enlodados, pero felices de aquellos momentos con la naturaleza, que yo creía serían eternos.
Volví dos décadas despúes, cuando iba a Bachilleres y aquello ya era un desastre; invasiones al bosque, pintas en las rocas del río, basura, basura, basura, gente, gente, gente.
Ya no he vuelto, me dicen que aquellos bosques primigenios son ahora colonias paupérrimas y el peligro de que a uno lo maten, violen o roben en esas veredas que yo conocí desiertas, es un peligro latente.
La ciudad y sus habitantes, monstruos que devoraron y dañaron su ciudad sin sentido, sin conciencia, hasta que un día reviente...
Pero aquellas excursiones, con su gelatina de leche con rompope, jamás las olvidaré.
Nos levántabamos como a las 8, mi mamá nos daba un vaso de leche, un pan y su bendición, y salíamos rumbo a Tacubaya, de ahí salía un camioncito que llegaba al zócalo de la Magdalena Contreras, que entonces lucía como un pueblo lejano e idílico, para entonces ya eran las 11 de la mañana. Ahí debía esperar uno el otro camión que salía a los Dínamos, que lo hacía cada media hora, y los domingos estaba lleno de gente, así que cuando salía, los paseantes, jóvenes casi todos, se lanzaban como estampida para alcanzar lugar, sin importarles los dos chamacos y su papá que también querían subirse. No sé cómo, pero siempre lográbamos subir, aunque jamás alcánzabamos asiento. Y luego venía el lento, bello y espectacular ascenso por aquellos enormes bosques y barrancas, siempre me horrorizó la idea de que al camión le fallaran los frenos y fuéramos a dar al fondo de aquellos insondables barrancos.
Cuando por fin llegábamos al primer Dínamo, entonces era hora de alcanzar la cima, y ni tardo ni perezoso, mi papá emprendía la subida a paso veloz, mientras yo y el Tomis, ibámos atrás de él sacando la lengua y pregúntandonos por qué caminaba tan rápido. Después de una hora, más o menos, llégabamos a cima y contemplabámos la ciudad desde la quietud de ese lugar, recuerdo el viento fresco, el olor a pino, la quietud, ¡el paraíso! De bajada ya era otra historia, porque entonces mi papá nos enseñaba las características de las plantas, del río, de los insectos, a beber agua pura de las rocas, a mirar el cielo, a cuidar el paso... sin duda que nos enseñó a amar la naturaleza, tal y como él lo hacía. Yo me sentía feliz imaginando que estaba en el terciario y que de pronto vería un caballito prehistórico, o un dyatrima, o un platibelodón, en aquel bosque precioso en el que rara vez veíamos o escúchabamos a alguien a lo lejos. Jamás nos perdimos, porque mi pápá era experto en eso de caminar por el bosque. Una vez vueltos al inicio, el olor de la leña y lso comales hacía agua la boca, cuando Don Federiquito llevaba lana nos compraba unas y un chesco y sí no, era tiempo de sacar las tortugas de queso de puerco con frijoles que había preparado mi mamá y admirar la pared rocosa, mientras mi papá platicaba con los chavales acerca del mejor método de escalada y de cómo él casi se muere en ese intento.
Llegábamos a nuestra casita de noche, todos sudados y enlodados, pero felices de aquellos momentos con la naturaleza, que yo creía serían eternos.
Volví dos décadas despúes, cuando iba a Bachilleres y aquello ya era un desastre; invasiones al bosque, pintas en las rocas del río, basura, basura, basura, gente, gente, gente.
Ya no he vuelto, me dicen que aquellos bosques primigenios son ahora colonias paupérrimas y el peligro de que a uno lo maten, violen o roben en esas veredas que yo conocí desiertas, es un peligro latente.
La ciudad y sus habitantes, monstruos que devoraron y dañaron su ciudad sin sentido, sin conciencia, hasta que un día reviente...
Pero aquellas excursiones, con su gelatina de leche con rompope, jamás las olvidaré.
martes, 25 de mayo de 2010
Vida después de los 50
Sí, hay vida más allá de los 50
Te ves en el espejo y te das cuenta que ya no está aquel muchachote de piel tersa y cuerpo de Apolo. Ahora ves un rostro que acusa el paso de los años, las arrugas adornan esa cara, en vez de melena hay una rala cabellera con tintes plateados y los marcados abdominales dieron paso a una amplia curvatura. Te aterrorizas porque ese señor eres tú mismo. Sientes que te sube el colesterol, que te baja la presión, que te duele el hígado, los pies y la espalda y temes que en cualquier momento te diagnosticarán lo peor; quieres echarte de cabeza al primer bote de basura, ahogar tu pena en alcohol o encontrar el método de suicidio menos doloroso.
Pero, ¿qué te sucede?
Cuando fuera de los círculos médicos se comenzó a hablar de andropausia, el género masculino imaginó que sufriría las mismas catástrofes que sus mujeres. En nuestra sociedad, que rinde culto a la juventud, pasar los 40 es perder la “inmortalidad” y la belleza. Después de esa peligrosa frontera llega la “crisis de la edad madura” tratamos a toda costa de parecer jóvenes, a veces con resultados patéticos, para que no nos consideren “acabados” en todos los terrenos. Pero todo forma parte de un proceso natural e irreversible, sólo que nadie nos preparó para ello. El organismo inicia el viaje para la tercera etapa de la vida. Hay cambios, sí, pero no significan decrepitud instantánea, hay que conocer en que consisten esos cambios, para vivirlos y sobre todo aceptarlos.
Te pueden decir “viejo andropaúsico” si:
• Te ataca un temor irracional de que “ya no funcionas” en el sexo y tratas de demostrar lo contrario al tener aventuras a granel (con chicas jóvenes, claro).
• Tu autoestima está por los suelos y sientes que fracasaste en la vida. La depresión afecta a tu familia y alcanza hasta las relaciones laborales y sentimentales.
• Para demostrar que no estás “viejo” te enredas en múltiples proyectos y trabajos, aunque a veces te falta el aliento. O lo contrario, decides “no estorbar” y te vuelves un eremita.
• Compites de manera patólogica con los jóvenes y gastas miles en tratamientos rejuvenecedores, cremas, inyecciones y hasta cirugía estética.
Bueno, al menos puedo decir que para mí no aplican ni el primero ni el último punto, ja, ja, ja, ja,, cof, cof, ayyy, ayyy mi espalda.
Te ves en el espejo y te das cuenta que ya no está aquel muchachote de piel tersa y cuerpo de Apolo. Ahora ves un rostro que acusa el paso de los años, las arrugas adornan esa cara, en vez de melena hay una rala cabellera con tintes plateados y los marcados abdominales dieron paso a una amplia curvatura. Te aterrorizas porque ese señor eres tú mismo. Sientes que te sube el colesterol, que te baja la presión, que te duele el hígado, los pies y la espalda y temes que en cualquier momento te diagnosticarán lo peor; quieres echarte de cabeza al primer bote de basura, ahogar tu pena en alcohol o encontrar el método de suicidio menos doloroso.
Pero, ¿qué te sucede?
Cuando fuera de los círculos médicos se comenzó a hablar de andropausia, el género masculino imaginó que sufriría las mismas catástrofes que sus mujeres. En nuestra sociedad, que rinde culto a la juventud, pasar los 40 es perder la “inmortalidad” y la belleza. Después de esa peligrosa frontera llega la “crisis de la edad madura” tratamos a toda costa de parecer jóvenes, a veces con resultados patéticos, para que no nos consideren “acabados” en todos los terrenos. Pero todo forma parte de un proceso natural e irreversible, sólo que nadie nos preparó para ello. El organismo inicia el viaje para la tercera etapa de la vida. Hay cambios, sí, pero no significan decrepitud instantánea, hay que conocer en que consisten esos cambios, para vivirlos y sobre todo aceptarlos.
Te pueden decir “viejo andropaúsico” si:
• Te ataca un temor irracional de que “ya no funcionas” en el sexo y tratas de demostrar lo contrario al tener aventuras a granel (con chicas jóvenes, claro).
• Tu autoestima está por los suelos y sientes que fracasaste en la vida. La depresión afecta a tu familia y alcanza hasta las relaciones laborales y sentimentales.
• Para demostrar que no estás “viejo” te enredas en múltiples proyectos y trabajos, aunque a veces te falta el aliento. O lo contrario, decides “no estorbar” y te vuelves un eremita.
• Compites de manera patólogica con los jóvenes y gastas miles en tratamientos rejuvenecedores, cremas, inyecciones y hasta cirugía estética.
Bueno, al menos puedo decir que para mí no aplican ni el primero ni el último punto, ja, ja, ja, ja,, cof, cof, ayyy, ayyy mi espalda.
viernes, 21 de mayo de 2010
Discusión en foros electrónicos
Me da gusto ver el nivel de la discusión en Internet, hombres y mujeres de todas las edades se unen por el gusto de proponer y discutir razones y entender las diferencias de opinión que existen a causas de razones religiosas, políticas, musicales, o simplemente personales. En estos foros se discute de todo, desde el aborto hasta la Evolución, ahora, como un ejemplo, no entraremos en esos temas, sino en uno más tranquilo y rosa ¿Qué les parece la equivocación sufrida por doña Thalis al interpetar una canción en un programa de televisa?
Thalia se equivoca al interpretar una canción.
Opina:
Maryluz: Bueno, yo pienso que Thalia es una gran artista y que se equivocó por nervios, eso le puede pasar a todos.
Chilemexicanomascabel: Eres una estúpida y descerebrada, sólo a una idiota como tú le puede gustar talia o cualquiera de esas mierdas, pudránse todos.
Michos: Dios está en todas partes y si él quisiera podría destruir al univerzo y a todos ustedes pecadores.
Debolus: Ja, ja, ja, infelices, dios no esiste ni la pendeja música que escuchan, para mi qye deberían drogarse e irse a la b"&))??¡...
Fukito: Perras infelices, no saben que es musika y por eso critican a lso estupiod, ya quisieran tener la juventud, la belleza y la voz de tahaliua.
Tomisyo: Pos yo quisera tener aunque sea su fortuna, ja, ha, ja.
Manuelin: Por eso nuestro pais esta como esta, por idiotas como ustedes, a ni me importa de lo que esten discutiendom vayánse a fregar a la más anciana de su casa...
Intergroup. We are offering replica watches, great prices, great catalog. Don´t miss the oportunity.
Migaman: Thalia, no hagas caso, tu eres hermosa y talentosa, que Dios te bendiga...
Y así por el estilo, tres bendiciones, tres mentadas ad infinitum, ja, ja, ja.
Un saludo
Tomi
Nota
Todos los personajes son ficticios, si existe un nick así es pura coincidencia.
Thalia se equivoca al interpretar una canción.
Opina:
Maryluz: Bueno, yo pienso que Thalia es una gran artista y que se equivocó por nervios, eso le puede pasar a todos.
Chilemexicanomascabel: Eres una estúpida y descerebrada, sólo a una idiota como tú le puede gustar talia o cualquiera de esas mierdas, pudránse todos.
Michos: Dios está en todas partes y si él quisiera podría destruir al univerzo y a todos ustedes pecadores.
Debolus: Ja, ja, ja, infelices, dios no esiste ni la pendeja música que escuchan, para mi qye deberían drogarse e irse a la b"&))??¡...
Fukito: Perras infelices, no saben que es musika y por eso critican a lso estupiod, ya quisieran tener la juventud, la belleza y la voz de tahaliua.
Tomisyo: Pos yo quisera tener aunque sea su fortuna, ja, ha, ja.
Manuelin: Por eso nuestro pais esta como esta, por idiotas como ustedes, a ni me importa de lo que esten discutiendom vayánse a fregar a la más anciana de su casa...
Intergroup. We are offering replica watches, great prices, great catalog. Don´t miss the oportunity.
Migaman: Thalia, no hagas caso, tu eres hermosa y talentosa, que Dios te bendiga...
Y así por el estilo, tres bendiciones, tres mentadas ad infinitum, ja, ja, ja.
Un saludo
Tomi
Nota
Todos los personajes son ficticios, si existe un nick así es pura coincidencia.
viernes, 7 de mayo de 2010
Consejos de Aldo Tomi Alba para la juventud
1. No te hagas el santurrón, quizá pueda funcionar si eres guapa y joven, pero después nadie te soportará.
2. No refrenes al gusanillo (o en algunos casos, boa) del vicio, déjalo que te devore total y placenteramente, si asumes que eres vicioso, vivirás sin remordimientos inútiles.
3. No formes parte de mafias y grupúsculos culturales que se adjudican como los salvadores de la patria, quizá lo sean, pero nunca te aceptarán como parte de ellos.
4. En cuestión de sexo; estudia, aprende, practícalo, gózalo al máximo en todas las oportunidades posibles, pero siempre cuida a tu pareja y a ti, ya no se necesitan niños para poblar el mundo, ni aumentar las estadísticas de SIDA y nuevas enfermedades venéreas.
5. No seas chismoso ni mitómano, ambas cosas son bajezas y puedes dañar a inocentes, sí lo eres ve a tratamiento y cúrate.
6. En la vida pasarás por momento de estúpida felicidad, gózalos, y no te preguntes cuán pequeños o largos serán, lo que sí es seguro es que no serán muchos.
7. ¿Qué quieres estudiar? ¿¡Letras, Humanidades, Filosofía, Pintura, Diseño Gráfico!? No sé para qué, pero te puedes dar el lujo, antes que desaparezcan.
8. De preferencia sé un rebelde, pero auténtico, no vale la pena ceñirse y obedecer todas las reglas, se siente bien hacer enojar a los cuadrados.
9. Si la naturaleza te premió con belleza, ¡Aprovéchala! Cuántas puertas se te abrirán ante los admiradores, que, boquiabiertos, aceptarán lo que tú digas.
10. No tengas miedo a la violencia física, a veces es necesaria, no les hagas caso a los que pregonan la hermandad y la convivencia, el humano es animal al fin.
11. No te conviertas en fanático, de ninguna clase, son meros borregos que manda un fanático más inteligente.
12. Acéptalo, hombres y mujeres son especies diferentes, jamás se entenderán, pero a pesar de eso pasarás muy buenos ratos… aunque estarás peleando y discutiendo todo el tiempo restante.
13. Antes de defender mariguanadas, paparruchas y tonterías, examínalas bajo la ciencia, y verás que todas se derrumban, desde “Nessie”, pasando por el “New Age” y los “hermanos extraterrestres”.
14. Sigue las modas mientras tengas cuerpo y edad, después sólo harás el ridículo.
15. No te pases de "bueno" siempre habrá personajes traicioneros que te usarán hasta que ya no les sirvas, exige lo justo, en esos casos no pienses en la amistad o el cariño, porque te tacharán de estúpido y tibio.
16. No te sientas mal si eres un perdedor, existen muchos casos en que logran sobreponerse al destino y convertirse en triunfadores; ahí está Travis Bickle, Rocky Balboa, La cenicienta… ¿Qué son personajes de ficción? Es cierto, entonces no tienes remedio.
2. No refrenes al gusanillo (o en algunos casos, boa) del vicio, déjalo que te devore total y placenteramente, si asumes que eres vicioso, vivirás sin remordimientos inútiles.
3. No formes parte de mafias y grupúsculos culturales que se adjudican como los salvadores de la patria, quizá lo sean, pero nunca te aceptarán como parte de ellos.
4. En cuestión de sexo; estudia, aprende, practícalo, gózalo al máximo en todas las oportunidades posibles, pero siempre cuida a tu pareja y a ti, ya no se necesitan niños para poblar el mundo, ni aumentar las estadísticas de SIDA y nuevas enfermedades venéreas.
5. No seas chismoso ni mitómano, ambas cosas son bajezas y puedes dañar a inocentes, sí lo eres ve a tratamiento y cúrate.
6. En la vida pasarás por momento de estúpida felicidad, gózalos, y no te preguntes cuán pequeños o largos serán, lo que sí es seguro es que no serán muchos.
7. ¿Qué quieres estudiar? ¿¡Letras, Humanidades, Filosofía, Pintura, Diseño Gráfico!? No sé para qué, pero te puedes dar el lujo, antes que desaparezcan.
8. De preferencia sé un rebelde, pero auténtico, no vale la pena ceñirse y obedecer todas las reglas, se siente bien hacer enojar a los cuadrados.
9. Si la naturaleza te premió con belleza, ¡Aprovéchala! Cuántas puertas se te abrirán ante los admiradores, que, boquiabiertos, aceptarán lo que tú digas.
10. No tengas miedo a la violencia física, a veces es necesaria, no les hagas caso a los que pregonan la hermandad y la convivencia, el humano es animal al fin.
11. No te conviertas en fanático, de ninguna clase, son meros borregos que manda un fanático más inteligente.
12. Acéptalo, hombres y mujeres son especies diferentes, jamás se entenderán, pero a pesar de eso pasarás muy buenos ratos… aunque estarás peleando y discutiendo todo el tiempo restante.
13. Antes de defender mariguanadas, paparruchas y tonterías, examínalas bajo la ciencia, y verás que todas se derrumban, desde “Nessie”, pasando por el “New Age” y los “hermanos extraterrestres”.
14. Sigue las modas mientras tengas cuerpo y edad, después sólo harás el ridículo.
15. No te pases de "bueno" siempre habrá personajes traicioneros que te usarán hasta que ya no les sirvas, exige lo justo, en esos casos no pienses en la amistad o el cariño, porque te tacharán de estúpido y tibio.
16. No te sientas mal si eres un perdedor, existen muchos casos en que logran sobreponerse al destino y convertirse en triunfadores; ahí está Travis Bickle, Rocky Balboa, La cenicienta… ¿Qué son personajes de ficción? Es cierto, entonces no tienes remedio.
martes, 23 de marzo de 2010
Otro lobo, y buenas pelis

Este fin de semana me dediqué a bajar pelis de la red. Todas ellas hace tiempo que las quería ver, pero no las encontraba.
La primera "Big Bad Wolf" es horrible, un churro sangriento con un hombre lobo parlante y libidinoso, quesque la nueva propuesta en pelis de licántropos, el típico churro de monstruos vs teens, (aunque tengan 35 años) ja, ja, ja,ja. Una basura que pasará a la historia por chafa.
Las otras dos son el binomio "Las banderas de nuestros padres e Iwo Jima" dos buenas obras del maestro Eastwood, con ese ritmo crepuscular y meláncolico del cine que hace hoy, dos filmes antibélicos y críticos, que me imagino que aquí no pegaron porque querían rambos y no esos pobres soldados traumados o aplastados por un enemigo superior e igual de fanático que ellos. Porque al final eso es la guerra, una estupidez en la que el hombre vuelve a la ley del más fuerte.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)